| Carta del dominio público de Europeana Europeana, Biblioteca Digital Europea, museo y archivo, pertenece a todo el público y debe representar el interés de todo ciudadano europeo. El dominio público es el material en el que los ciudadanos se documentan y referente para la creación de nuevas obras culturales. Poseer un dominio público saludable y próspero es esencial para el bienestar económico y social de toda la sociedad. La digitalización del contenido del dominio público no crea nuevos derechos sobre él. Las obras que forman parte del dominio público en forma analógica siguen siendo parte de él una vez hayan sido digitalizadas. Bases para un dominio público saludable Lo s museos, bibliotecas y archivos albergan en sus fondos el patrimonio cultural y científico de todo ciudadano europeo. Todas ellas son entidades encargadas de preservar el conocimiento compartido por todos los ciudadanos. Desempeñan un papel fundamental en la conservación del dominio público para beneficio de todos los europeos y deben respetar una serie de principios generales. Esos principios consisten fundamentalmente en garantizar el pleno entendimiento del concepto de dominio público y asegurar su continua función en el entorno tecnológico de la sociedad de la información en red. Estos principios no tienen como objetivo impedir la utilización de materiales del dominio público con fines comerciales. Al contrario, tienen como finalidad establecer una serie de normas que garanticen el buen funcionamiento del dominio público en el entorno digital.
Directrices para proteger la función del dominio público Existen una serie de prácticas significativas que ponen en peligro la función del dominio público. En las últimas décadas hemos sido testigos del aumento del alcance de los derechos de autor tanto a nivel temporal como temático. Esto ha tenido repercusiones negativas en el dominio público y ha limitado la capacidad de interacción entre ciudadanos e instituciones de la memoria con documentación de gran relevancia portadora del conocimiento y la cultura compartidos. Con el fin de contrarrestar esta tendencia se han publicado las siguientes directrices.
Contexto El dominio público es un recurso compartido que constituye las bases de la actual sociedad. La digitalización del conocimiento y de la información conlleva a menudo la utilización de contratos legales que dificultan el libre acceso al dominio público digitalizado. Esta práctica es totalmente contraria al principal objetivo de Europeana. La principal finalidad de Europeana es poner a disposición de todo ciudadano europeo las obras del dominio público cultural y científico europeo en formato digital con el fin de estimular el desarrollo e impulsar la actividad empresarial e innovadora. Éste es el objetivo de la Comisión Europea, institución fundadora de Europeana, y de Europeana Foundation, encargada del servicio. Europeana Foundation está compuesta por diversas asociaciones internacionales que representan a museos, archivos, videotecas y bibliotecas; las entidades que proporcionan el material de la colección de Europeana. El principal objetivo de la Fundación es la transparencia en lo referente al significado y la utilización del dominio público. Europeana es patrimonio de todos los ciudadanos y debe representar el interés público. Esta Carta es una declaración de principios, no un contrato. No crea obligaciones legales para los proveedores de contenido. La publicación de esta Carta por parte de Europeana Foundation tiene como principal objetivo incitar al debate entre las diversas instituciones de la memoria europeas, las autoridades responsables así como los fundadores en materia de disponibilidad del contenido digital de las obras del dominio público. Con relación al acceso y la reutilización de obras del dominio público, Europeana aplica las políticas establecidas por los diversos proveedores de contenido. Cada entidad tiene competencias para establecer las condiciones en que el contenido se hace disponible, y determinar y aclarar los derechos aplicables a cada contenido. Esto hace numeroso el número de prácticas utilizadas por las entidades proveedoras de contenido. La Carta del dominio público contribuirá a crear mayor consistencia, lo que irá en beneficio de todos los usuarios. Los usuarios se han quejado de las diversas prácticas establecidas y, en especial, de que algunas entidades cobran por la descarga e incluso el acceso a documentos digitalizados que forman parte del dominio público en su forma analógica. Consideran éste un obstáculo para los ciudadanos que desean ejercer su derecho de acceso al patrimonio existente en el dominio público. ¿Qué es el dominio público? El dominio público está compuesto por todo el conocimiento y la información, incluidos libros, fotografías y material audiovisual, no sujetos a protección de derechos de autor y que pueden ser utilizados sin restricciones, aunque sujetos en algunos países europeos a derechos morales perpetuos para los autores. El dominio público ofrece un equilibrio frente a los derechos de los autores adquiridos históricamente a través de los derechos de la propiedad intelectual y es fundamental para la memoria cultural así como base de conocimiento de nuestras sociedades. El dominio público incluye dos tipos de material:
Es fundamental mencionar que además del dominio público, tal como se ha descrito anteriormente, existe un número de limitaciones y excepciones que reducen las restricciones legales y garantizan un acceso suficiente a nuestro conocimiento y cultura compartidos. Estas excepciones aseguran que los derechos de autor concedidos a creadores de obras no interfieran con necesidades específicas de la sociedad. También garantizan el acceso a nuestro conocimiento, permiten el buen funcionamiento de instituciones sociales esenciales e incitan a la participación social de individuos con necesidades especiales. ¿Por qué es importante el dominio público? El dominio público es el material en bruto a partir del que se deriva nuevo conocimiento y nuevas obras culturales. Poseer un dominio público saludable y próspero es esencial para el bienestar económico y social de nuestras sociedades. Mucho del conocimiento mundial, por ejemplo, la Enciclopedia de Diderot, las pinturas de Leonardo de Vinci, las leyes de movimiento de Newton, forman parte del dominio público. La sociedad reutiliza, reinterpreta y reproduce continuamente material en el dominio público y desarrolla, de esta manera, nuevas ideas y produce obras. Las nuevas teorías, inventos, obras culturales y similares son fruto, en parte, del conocimiento y la creatividad de trabajos producidos en siglos anteriores. El dominio público en la era digital Internet permite el acceso a parte del conocimiento y creatividad digitalizados en una medida concebida como imposible antes de su creación. Es el impulsor de esfuerzos de digitalización a gran escala que cambiarán en su esencia la función de las instituciones del patrimonio cultural y científico. La digitalización de colecciones analógicas crea nuevas oportunidades para compartir y reutilizar conocimiento de manera creativa, incita al ciudadano a explorar y reaccionar frente al patrimonio común siguiendo nuevas vías a las que la legislación común todavía se ha de adaptar. También ha situado en primer plano el tema de derechos de autor para los titulares de nuestro patrimonio cultural y científico. Durante generaciones las instituciones de la memoria han sido las encargadas de preservar el patrimonio para los ciudadanos y permitirles el acceso a éste. Ambas funciones se desempeñaban gracias a la contribución de los ciudadanos, a través de, por ejemplo, el pago de impuestos. Responsables de la conservación del conocimiento y de la cultura compartidos, las instituciones de la memoria sin ánimo de lucro deberían cumplir la función de clasificar y preservar de manera eficaz las obras del dominio público. Parte de su cometido es garantizar que las obras del dominio público sean accesibles a toda la sociedad, haciéndolas disponibles de la manera más amplia posible. Como guardianes de nuestra cultura y conocimiento comunes, las instituciones de la memoria deben reconocer que su papel es fundamental para permitir la creatividad de los ciudadanos y facilitar los materiales en bruto necesarios para la cultura, ciencia, innovación y crecimiento económico contemporáneos. Al mismo tiempo, la transformación de guardianes de colecciones analógicas en proveedores de servicios digitales acarrea, para estas entidades, desafíos de gran envergadura. Crear y mantener colecciones digitales resulta caro y es posible que el sector del patrimonio cultural carezca de recursos para asumir esta nueva responsabilidad. Los patrocinadores de los gobiernos deben, por lo tanto, estimular o exigir a las organizaciones que generen ingresos mediante la concesión de licencias de contenido a gran variedad de usuarios comerciales. Las sociedades públicas y privadas constituyen en la actualidad una buena opción para contribuir en gran medida a la financiación en materia de digitalización. Los agregadores de contenido comerciales pagan por la digitalización de la información a cambio del acceso privilegiado a colecciones digitalizadas. Esta práctica demuestra que existen razones suficientes para intentar alcanzar el máximo control posible en la reproducción digital de obras del dominio público. Algunas organizaciones exigen derechos de exclusividad sobre versiones de obras del dominio público y están iniciando relaciones exclusivas con socios comerciales que tratan de obstaculizar el libre acceso a las obras. Estos derechos de exclusividad aíslan la información digitalizada y dificultan el acceso a ella de profesores, innovadores y ciudadanos, así como de instituciones de la memoria comprometiendo de esta manera su principal misión y debilitando su relación con los usuarios. Las obras que forman parte del dominio público en forma analógica deben seguir estando disponibles sin cargo alguno en forma digital. Esto significa que digitalizar tales obras aumentará el acceso público a ellas en lugar de imponer restricciones. Para conservar su relevancia en la era digital, las organizaciones encargadas del patrimonio cultural y científico deben esforzarse por aumentar el acceso a toda cultura o conocimiento compartidos. Asimismo, deben actuar como principal punto de referencia para las obras pertenecientes a sus propias colecciones. Además pueden desarrollar servicios adicionales en torno a sus contenidos sin la necesidad de exigir derechos de exclusividad sobre obras que ya formaban parte del dominio público en forma analógica. Finalmente, a nivel político y de diseño de políticas, la digitalización del conocimiento y de la información representa el interés común de toda la sociedad. Una vez digitalizado, todo conocimiento debería ser libremente accesible para empresas creativas e innovadores en el campo de la investigación y desarrollo, así como empresarios en el campo tecnológico que pueden utilizarlos como base para nuevas ideas y aplicaciones. El objeto de esta Carta es, por consiguiente, poner de manifiesto, ante los proveedores de contenido, las autoridades responsables y el público en general, la idea en que se basan Europeana y Europeana Foundation: el deseo de fortalecer el concepto de dominio público en el mundo digitalizado. Y para alcanzar este objetivo, es fundamental que todo ciudadano tenga una visión clara y actualizada de este esencial recurso. Si desea responder a la Carta del dominio público de Europeana, por favor póngase en contacto con info@europeana.eu
Imágenes de inicio: Butterflies/Frogs, Kickvorschen, Maria Sibylla Merian, 1719, Memory of the Netherlands; Comentarios al Apocalipsis, Beato de Liébana, 1047, National Library of Spain; Epitoma Rerum Hungaricarum, Petrus Ransanus, 1490-92, National Széchényi Library; Charles Darwin, Karl Klietsch, Austrian National Library; Abrus en Sloanea, Henriëtte Schilthuis, Industrieschool voor Vrouwelijke Jeugd, 1885, Memory of the Netherlands; Abel Tasman's Travel Journal, 1642, Nationaal Archief, The Netherlands |